Frase usada para describir momentos en los que uno está más perdido que un marinero en medio del desierto, especialmente con temas técnicos o burocráticos.
Paso andaluz para decir que estás en una sucesión de eventos desafortunados, como todas esas Navidades que terminan con el pavo quemado y suegra insatisfecha.
Locución catalana que se aplica a quienes posponen tareas y ven cómo se acumula el trabajo hasta convertirse en una situación insostenible, como regalos de Navidad que eran buena idea en noviembre pero pesimismo puro en la fecha.
Expresión auskera aplicada a esa gente que organiza muchas fiestas esperando pasarlo bien, y acaban absorbidos por el caos entre sobras de kalimotxo y las sardinadas ardiendo a destiempo.
Expresión isleña que describe a alguien que deliberadamente jugó con algo peligroso y ahora debe enfrentarse a las consecuencias, justo como un surfero besando el suelo tras intentar domar una ola imposible.
Frase porteña que describe cuando estás perdido por prometer algo en una conversación fogosa, asumiendo 'más kahuna del Asado' que el mismísimo Gaucho Gil y rendirte después de cocinar un choripán quemado.
Expresión que se usa cuando terminas organizando un lío entre amigos por intentar hacer algo divertido, pero acaba en desastre incomprensible. Como montar una paella gigante en un cuarto de piso y tus dos gatos se vuelven los jefes del arroz.
En la Habana, indica esas situaciones en las que uno habla de más y termina meneándose más que un trompo en una salsa picante; como bailar el mambo sobre ceniza caliente.
Expresión limeña que se usa cuando alguien está metido en un lío bravo, de esos donde sabes que te van a caer gritos, sermón o castigo fijo. Es como decir que estás en la parte más caliente del problema y no hay cómo zafarte fácil. Suena chistoso, pero cuando la sueltan es porque la cosa viene seria.
Se usa cuando alguien está metido en un cacho de problema, bajo presión o en una situación bien incómoda, como si estuviera atrapado en la chimenea con el humo subiendo y sin salida. Es esa sensación de que en cualquier momento te cae el reto, el despido o el sermón. Y sí, cuando uno está en la chimenea, se siente el ahogo.