Se dice de quien hace una excursión facilona, sube un monte bajito y luego lo cuenta como si hubiera coronado el Everest sin oxígeno. Vamos, que exagera la hazaña a lo bestia y se viene arriba con el relato. Ideal para el colega que sube al Pagasarri y ya se cree Reinhold Messner. Tiene su puntito.
En Santa Cruz se dice que alguien está alturaña cuando se cree la última Coca-Cola del desierto, todo subido, como si viviera en una nube de ego. Es esa persona que se agranda por cualquier cosa y mira a los demás por encima del hombro. No siempre es con mala leche, pero sí con bastante burla, porque da risa lo sobrado que va.