En Nariño se dice de alguien que está borrachísimo, bien prendido, de esos que ya van tambaleando y hablando enredado. Es una forma muy de campo para pintar a alguien pasado de trago, como si lo hubiera jalado la siembra misma. Suena exagerado y por eso da risa cuando lo sueltan en plena reunión.
"Apenas se tomó dos guaritos y ya andaba jalado de siembra, abrazando el poste y diciendo que era su primo de Pasto."