Se dice cuando alguien vuelve a sus mañas o a su forma de ser, casi como si no pudiera evitarlo. Puede ser para lo bueno o para lo malo: el que era porfiado, vuelve a porfiar, y el que era carretero, vuelve al carrete. Es como decir que la cabra siempre tira pal monte, y sí, pasa más de lo que uno quiere.
Se dice cuando alguien acaba yéndose por lo suyo, tirando a lo que le gusta o a lo que le sale natural, aunque no sea lo más práctico. Vamos, que en vez de ir por el camino fácil, se va por el monte. También vale para el que vuelve a sus costumbres de siempre. Y sí, suele tener su puntito.
Se dice cuando alguien intenta ir de fino o cambiar, pero al final le sale lo suyo y vuelve a sus costumbres de siempre. Vamos, que la cabra tira al monte: por mucho postureo, la naturaleza puede más. Sirve para bromear con manías, gustos o vicios que uno no se quita ni a la de tres.
Expresión utilizada para escapar rápidamente de una situación incómoda o aburrida, como si te perdieras entre las encinas y alcornoques sin dejar rastro.