Se dice para quitarle importancia a algo o para llamar tontería a lo que te están contando. Vamos, que es como soltar un no me vengas con cuentos, eso es una pamplina. Se usa en un montón de sitios, no es algo solo de Galicia. Suena un pelín viejuno, pero sigue teniendo su puntito.

"Me suelta el colega que no vino porque Mercurio retrógrado y yo, mira, pamplinas. Te vienes, te tomas una caña y dejas de inventarte excusas raras."

Tontería, chorrada, algo sin importancia que no merece la pena. Se usa para quitarle hierro a algo que alguien está diciendo o haciendo.

"Iyo, me voy a comprar una funda de terciopelo pa'l cepillo de dientes. Anda ya, quillo, déjate de pamplinas y gasta eso en birras."

Se usa para decir que algo es una tontería, una excusa barata o una chorrada sin importancia. Normalmente va en plural, pamplinas, para cortar el rollo a alguien que está exagerando o metiendo cuento. No es precisamente finísima, pero es de las que te sacan del lío con dos palabras y punto.

"Que si el perro se comió el informe, que si Mercurio retrógrado… Venga ya, deja las pamplinas y manda el correo de una vez, que luego te haces el sorprendido."

Se usa para llamar “pamplina” a una tontería, una excusa floja o una historia inflada que no se cree nadie. Vamos, que es puro cuento y mucho hablar por hablar. También se oye en plural, “pamplinas”, cuando alguien se pone dramático o exagera más que una telenovela. Suena muy de regañina con guasa.

"Quillo, que no me cuentes pamplinas: dices que llegas tarde por un ovni y estabas en el bar con una tostá y el móvil a tope."

Se dice de algo sin importancia, una tontería o una chorrada que no merece ni medio minuto de atención. También vale para cortar a alguien cuando está soltando cuentos o excusas: Eso son pamplinas. Es una palabra muy de toda la vida, con ese toque de regañina suave que entra sola.

"Te has comprado un despertador que te insulta si no te levantas a la primera. Vaya pamplina, macho, cómprate uno normal y ya."

Se usa para llamar pamplina a una tontería, una chorrada o una idea sin importancia. También vale para cortar a alguien cuando se pone pesado con teorías raras o detalles que no van a ningún lado. Es como decir: deja el cuento, que eso no tiene ni pies ni cabeza. Y oye, a veces viene de lujo.

"Josu, que no, que el guiso de ama no lleva azafrán islandés ni nada raro. Deja ya la pamplina y pon la mesa, que se enfría y luego lloras."

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