Se dice para quitarle importancia a algo o para llamar tontería a lo que te están contando. Vamos, que es como soltar un no me vengas con cuentos, eso es una pamplina. Se usa en un montón de sitios, no es algo solo de Galicia. Suena un pelín viejuno, pero sigue teniendo su puntito.
Tontería, chorrada, algo sin importancia que no merece la pena. Se usa para quitarle hierro a algo que alguien está diciendo o haciendo.
Se usa para decir que algo es una tontería, una excusa barata o una chorrada sin importancia. Normalmente va en plural, pamplinas, para cortar el rollo a alguien que está exagerando o metiendo cuento. No es precisamente finísima, pero es de las que te sacan del lío con dos palabras y punto.
Se usa para llamar “pamplina” a una tontería, una excusa floja o una historia inflada que no se cree nadie. Vamos, que es puro cuento y mucho hablar por hablar. También se oye en plural, “pamplinas”, cuando alguien se pone dramático o exagera más que una telenovela. Suena muy de regañina con guasa.
Se dice de algo sin importancia, una tontería o una chorrada que no merece ni medio minuto de atención. También vale para cortar a alguien cuando está soltando cuentos o excusas: Eso son pamplinas. Es una palabra muy de toda la vida, con ese toque de regañina suave que entra sola.
Se usa para llamar pamplina a una tontería, una chorrada o una idea sin importancia. También vale para cortar a alguien cuando se pone pesado con teorías raras o detalles que no van a ningún lado. Es como decir: deja el cuento, que eso no tiene ni pies ni cabeza. Y oye, a veces viene de lujo.