Expresión muy de pueblo para decir que vas a mear, pero con gracia. Es como hablar de ir al baño sin ponerse fino, en plan de andar por casa. La imagen es tal cual, como si fueras a regar el jardín, pero el jardín eres tú. Suena guarro, pero también muy campechano y tiene su encanto.
En Canarias se usa para decir que te vas a pegar un buen baño en la playa o en la piscina, normalmente una zambullida rápida y refrescante para quitarte el calorazo. No es solo meterse en el agua, es ir a mojarse un rato, salir medio nuevo y seguir a lo tuyo. Suena tan gráfico que hasta dan ganas de irse al mar.
En Cádiz, echar un riego es irse a tomar unas cañas para bajar tensiones y dejar el mal rollo en la barra. Sirve para arreglar un pique tonto, hacer las paces o simplemente refrescar la vida con una cervecita bien fría. Vamos, que el conflicto se riega y se queda blandito. Mano de santo.
Expresión muy usada en Mérida para decir que alguien va al baño a hacer pis, casi siempre con prisa y en plan relajado. Es como pedir una pausa rápida porque la vejiga ya está reclamando atención. Suena más chistoso y discreto que decir voy a orinar, y la neta es que tiene su encanto y su toque muy yucateco.
En Bilbao, echar un riego es la excusa perfecta para juntarte con la cuadrilla y caer por el txoko a regar la garganta a base de sidra, zuritos o lo que toque. No va de plantas, va de socializar, comer algo rico y soltar las penas de la semana entre risas. Plan sencillo, pero sagrado.
En Sevilla, 'echar un riego' es el arte de colarse entre las multitudes de la Feria de Abril con tu traje de flamenca o sevillana y soltarte como si fueras María Jiménez en pleno escenario. Da igual donde acabes, lo importante es salvar el día llorando Sevillanas por amor.