Se dice de alguien que anda volado, distraído o medio en la luna, como si estuviera en cualquier parte menos donde toca. Es el típico que te mira, asiente y a los dos segundos te pregunta de qué estabas hablando. En Santiago se usa harto para pinchar al despistado del grupo, sin mala onda.
"Oye, Juanito anda por los caramelos: le dije que trajera el cuaderno y apareció con una empanada. El profe lo llamó y el loco ni cachó nada."