Se dice como un consejo de oro cuando te endeudas comprando perlas electrónicas que deberían transformar tu humilde bodega en el próximo Silicon Valley de comida rápida chistrica, pero a veces mic vigarras propias parecen juguetes viejos del '84.
Se le suelta a alguien para que se aguante, tenga paciencia y no se raje cuando la cosa se pone pesada o incómoda. Es como decir: tira pa’lante y no montes drama, que esto se pasa. Va bien para colas eternas, curros duros o colegas intensitos. No es fina, pero es muy de calle.
Se dice para animar a alguien a que aguante el tirón y no se raje, aunque esté cansado o la cosa se ponga cuesta arriba. Es como un venga, sigue, que tú puedes, con puntito de orgullo y de pique sano. En Sevilla te lo sueltan en el curro, en la calle o de juerga, y te espabila.
Expresión para decirle a alguien que aguante el tirón, que no se venga abajo y que siga firme aunque haya presión o la cosa pinte regular. En Málaga se suelta mucho en plan colega, como un empujoncito de ánimo con un puntito de chulería buena. Vamos, que aprietes los dientes y tires pa’lante.