Dicho chileno para hablar de alguien que anda livianito, sin preocupaciones ni responsabilidades, como si la vida le resbalara. Se usa cuando el resto está a mil con la pega, las cuentas o el drama, y esa persona sigue en modo paseo, mirando el techo. Da un poquito de rabia, pero igual tiene su encanto.
"Oye, el Juanito anda a puro percha, todos corriendo por la entrega y él echado, mateando y mirando las nubes como si nada."