Andar a lo chivo

Se dice cuando alguien anda inquieto, desordenado o medio travieso, metiéndose en cachos o haciendo tonteras como cabro chico con pila nueva. Va de andar dando vueltas, sin parar, y a veces con esa vibra de que en cualquier momento queda la escoba. Muy de reto cariñoso, no necesariamente algo grave.

"El Pancho anda a lo chivo con la bici nueva, se fue a dar vueltas por todo el barrio y no aparece ni pa' almorzar, aunque esté lloviendo a cántaros."

Sonar la corneta

Se dice de alguien que se agranda hablando, promete la media volá y al final no cumple ni una. Es puro bla bla, mucho ruido y pocas nueces. Va de fanfarronear, vender la pomada y quedar de rey, pero cuando llega la hora de la verdad, desaparece. Típico personaje de junta y asado.

"El Carlos anda sonando la corneta con que va a traer asado pa' todos, y al final cae tarde, sin carne y con una bebida tibia. Puro cuento el compadre."

Gusto a campo

Se dice cuando algo te sabe o te huele a campo, como a comida casera, leña, tierra mojada o vida tranquila lejos del ruido. Puede ser un plato, un mate, una casa o hasta el aire de un pueblito. Es medio nostálgico y bien sureño, de esos que te dejan con ganas de quedarte.

"Oye, esta cazuela quedó con gusto a campo, con su cilantro y todo, dan ganas de irse al sur y olvidarse del taco."

Inclinar la percha

Expresión usada en la Araucanía para decir que uno sale de carrete con todo el power, a bailar, tomar y pasarlo chancho hasta que amanezca. No es solo salir a dar una vuelta, es ir dispuesto a dejar la percha doblada de tanto mover el esqueleto. Suena medio raro, pero tiene su encanto bien sureño.

"Oye, hoy es viernes y me pagaron, así que nos vamos a inclinar la percha en el carrete del Pepe, después no andís llorando con caña el lunes en la pega."

Venir p'acá con viento fresco

Se le suelta a alguien cuando viene apurado, acelerado o con la ansiedad a mil, para bajarle un cambio. Es como decirle que se venga tranquilo, sin drama y sin correr, que no se está quemando nada. Suena medio en broma, medio en reto cariñoso, bien de conversación cotidiana.

"Juan venía corriendo como si lo persiguiera el diablo y mi tía le gritó: ven p'acá con viento fresco, si recién estamos prendiendo el fuego y el mate ni se ha cebado."

Quedar en la luna de Temuco

Se dice cuando alguien se queda despistado, en Babia total, como si la cabeza se le fuera a otro planeta y no pescara nada de lo que pasa. Es la típica cara de estar mirando al infinito mientras el resto sigue la conversa. Suena bien sureña y tiene ese toque de humor absurdo que engancha.

"Le expliqué tres veces lo del turno y el compadre quedó en la luna de Temuco, mirando fijo la pared. Al final le dije: ya po, aterriza, que no estamos en la NASA."

Andar como chaleco de mono

Dicho chileno para cuando alguien anda hecho un desastre, con la ropa chueca, arrugada o mal combinada, como si se hubiera vestido a oscuras o saliera arrancando de un carrete. No es que sea mala persona, es que viene desarmado, sin pinta y sin orden. Ideal para tirar talla sin tanta maldad.

"Mira al Jorge, anda como chaleco de mono después del carrete, polera al revés, calcetines distintos y más perdido que la cresta."

Pasar el puente

Se dice en tono de talla cuando en una junta o carrete te pasas de copas y cruzas ese punto de no retorno. Ya no estás alegre nomás, estás medio doblado y haciendo cualquier cosa, pero con humor. Sirve para admitirlo sin drama, como diciendo: ya fue, me embalé y listo.

"En el asado con los cabros me tomé dos terremotos, pasé el puente y terminé cantando cueca arriba de la mesa, con el perro de público."

Andar a tinta

Se dice de alguien que anda medio perdido, despistado o funcionando a medias, como si el cerebro estuviera en modo ahorro y no le diera para mucho. Es esa vibra de ir sin rumbo, lento y con cara de no cachar una. No siempre es insulto, a veces es puro sueño o caña.

"El compadre anda a tinta desde temprano, fue a comprar pan y volvió con una escoba y dos limones, y ni cachó que salió con la polera al revés."

Pa' la lechuga

Se dice cuando alguien suelta algo rarísimo, fuera de lugar o que no pega ni con cola con la situación. Es como decir que el comentario se fue por las ramas y aterrizó en otro planeta. Muy útil para cortar el rollo a la gente que se pone creativa en el peor momento.

"Estábamos en la pega full serios y el compadre tiró un chiste pa' la lechuga de ovnis tomando mate, quedamos todos mirando como ¿qué onda?"

Andar de lauta

Se dice cuando alguien anda con plata y se nota, porque está gastando a lo grande, invitando, carreteando y tirando la casa por la ventana. No es que sea millonario, es más bien que anda suelto de billetera y con ganas de lucirse. Muy de después del sueldo, el aguinaldo o un golpe de suerte.

"Cobraron el aguinaldo y el Pedro anda de lauta, se fue al carrete y está invitando piscolas y completos como si no hubiera mañana."

Estar cagado de la risa

Se dice cuando alguien se está riendo a lo bestia, sin poder parar, hasta quedar doblado y con lágrimas. Es como “me estoy muriendo de la risa”, pero más bruto y bien de calle. En Chile suena súper natural en juntas con amigos, cuando alguien se manda una talla y deja a todos desarmados.

"El Pancho se mandó una talla tan ordinaria que quedamos cagados de la risa, llorando y sin aire, hasta que apareció la vecina a puro retarnos por el escándalo."

Hacer la chulada

Se dice cuando alguien se escapa o se va piola de un lugar sin que lo pesquen, como haciendo una salida silenciosa y medio descarada a la vez. Es el típico movimiento de desaparecer justo cuando toca dar explicaciones. Muy de pillo con estilo, y sí, tiene su gracia cuando le sale redondito.

"Estábamos en la fila del kiosco y el loco cachó que no le alcanzaba, se hizo el leso y hizo la chulada pa' atrás. Cuando lo fui a mirar, ya no estaba ni el polvo."

Quedarse con la boca llena de marraqueta

Se dice cuando alguien se queda tan sorprendido o pillado que se queda callado, con cara de no saber qué responder. La imagen es bien chilena: como si tuvieras la boca llena de marraqueta y no pudieras ni articular palabra. Sirve para reírse un poco del shock ajeno, sin mala onda.

"Compadre, le contaron al Toño que nos ganamos el concurso y se quedó con la boca llena de marraqueta, mirando pa'l techo y sin decir ni pío."

Peinar la gata

Se dice cuando te vas de carrete sin freno, con la idea de desordenarte rico y seguir hasta que amanezca. Implica fiesta larga, copete, baile y cero ganas de irse temprano. No es precisamente plan familiar, pero cuando sale, sale. Y sí, suena rarísimo, pero en la calle se entiende al tiro.

"El sábado nos fuimos a peinar la gata y terminamos a las seis, sin voz de tanto cantar, comiendo completos y esquivando a los pacos en la plaza."

Tener la mente llena de piñones

Se dice de alguien que anda disperso, en las nubes o dándole mil vueltas a tonteras, como si tuviera la cabeza ocupada con puras cosas chicas. Lo de los piñones guiña a la zona, donde sobran, y queda como una imagen bien gráfica. Suena medio en broma, pero a veces es un palito cariñoso.

"Ya po, compadre, enfócate un segundo, que llevai diez minutos mirando el mate. Tenís la mente llena de piñones y se te va la micro."

Estar estaquilado

Se dice cuando alguien queda pero que arde de rabia, así mal, a punto de reventar y mandar todo a la cresta. Es como estar picado, pero en modo volcán. Se usa harto en el sur de Chile, sobre todo si la persona se pone brígida y no hay quién la calme. Y sí, suena fuertecito.

"Le dije que el vecino le botó la reja y quedó estaquilado al tiro, rojo como tomate, echando chispas y jurando que iba a ir a encarar al compadre."

Señora del mate

Se le dice a la mujer que siempre anda con el mate a mano, termo listo y yerba de repuesto, como si fuera parte del outfit. Es la que ceba, comparte y te salva la tarde con una ronda eterna. Va con cariño y un toque de talla, porque en su casa el mate es ley.

"Llego muerto de frío y la Rosa ya tenía el mate andando. Es la señora del mate, po: termo bajo el brazo, yerba en la mesa y te arma la ronda aunque sea lunes."

Andar a lo prensa

Se dice de la persona que anda metida en el cahuín todo el día, contando cada detalle como si fuera periodista de farándula. Va de sapo, pregunta de más, y después lo suelta todo con lujo de detalles. No es necesariamente mala onda, pero agota, porque convierte cualquier cosa en noticia de última hora.

"La Jenny anda a lo prensa de nuevo, po: me contó hasta cuántas veces bostezó el profe y qué colación se llevó, como si fuera noticiero."

Estar de puro favor

Se dice cuando estás en un lugar como de adorno, sin pintar mucho, porque te invitaron por compromiso o te colaste en el plan. Vas, pero no cachai bien qué onda ni cuál es tu rol, y te sentís medio fuera de lugar. Suena bien chileno y tiene ese toque de vergüencita ajena.

"Llegué al asado y todos eran amigos del cumpleañero, yo ni lo ubicaba. Me quedé parado al lado de la parrilla, sonriendo, de puro favor, po."

Andar a la bulla

Se usa para decir que alguien anda metido en el ruido y el alboroto, armando escándalo o buscando el cahuín donde sea que vaya. Es el típico que no sabe estar piola: llega y ya está haciendo bulla, molestando o calentando el ambiente. No siempre es mala onda, pero sí bien llamativo. Y a veces agota.

"El Nico anda a la bulla todo el día: entró a la sala gritando, tiró talla a medio curso y terminó armando cahuín por una pelota."

Andar a la raya

Se dice cuando andas justito de plata, al límite, contando las monedas para llegar a fin de mes. Es como ir caminando por la rayita sin pasarte, porque cualquier gasto te desarma el presupuesto. Muy de andar apretado y sin margen, pero con humor, porque si no, te da la chiripiorca.

"Este mes quedé andando a la raya, pagué el arriendo y listo, ahora puro pan con té y a mirar vitrinas no más."

Andar a lo perro lanudo

Se dice de alguien que anda relajadísimo, sin estrés ni apuro, como si la vida le resbalara. Va por ahí despreocupado, medio flojo o en modo "que sea lo que Dios quiera", aunque tenga cosas importantes encima. Suele llevar un toque de talla, porque a veces esa calma es pura irresponsabilidad. Y sí, da un poquito de envidia.

"El compadre anda a lo perro lanudo, se fue a tomar once y recién se acordó que hoy tenía prueba, ni el cuaderno llevó."

Ser un champurrado

Se dice de alguien que es un revoltijo de cosas, medio desordenado o difícil de encasillar, y por eso sale con cada sorpresa. Puede ser por su forma de vestir, su manera de hablar o sus ideas raras. No siempre es insulto, a veces es hasta cariñoso, como decir que es un personaje y punto.

"El Leo es un champurrado, po: llega a la junta con botas de agua, sombrero de huaso y una guitarra, y encima se pone a vender sopaipillas como si nada."

Ándate a la loma del Ñielol

Dicho bien temuquense para mandarle a alguien que se vaya lejos y deje de webear, pero con humor y sin llegar al insulto directo. La gracia es que usa el cerro Ñielol, típico de Temuco, como destino imaginario tipo “ándate a la punta del cerro”. Suena pesado, pero suele ir en talla.

"Ya po, si vai a seguir alegando por la pizza con piña, ándate a la loma del Ñielol y déjanos comer tranquilos."

Carrete en el bosque

En Chile, un carrete es una fiesta, y si es en el bosque ya sabes que viene con fogata, parlante a todo chancho y cero señal. Se usa para hablar de un fiestón medio clandestino en plena naturaleza, con cumbia, reggaetón y gente perdida buscando el auto. Suena idílico, pero amanece helado.

"Nos invitaron a un carrete en el bosque en la Araucanía y fue una locura, fogata prendida, parlante reventando y todos bailando cumbia entre los árboles hasta que amaneció."

Andar a pata pelá

Se dice cuando alguien anda descalzo, sin zapatos ni calcetines, ya sea por comodidad, por apuro o porque se le perdió todo en el camino. Es bien chilena y suena súper de campo o de carrete, como cuando terminas la noche y te da lo mismo pisar tierra, pasto o ripio. Y sí, tiene su encanto.

"Salimos del carrete y el Nico cachó que no tenía zapatillas, así que se fue pa’ la casa andando a pata pelá por el camino de ripio, muerto de la risa."

Salir a pegarle al pipeño

Se dice cuando vas a salir con la gente a tomar pipeño, un vino bien popular y barato, típico de Chile. Es como anunciar que la noche viene con copete sencillo, risas y cero glamour, pero con harta onda. No es pegarle literal a nada, es darle duro al vaso. Planazo de bolsillo feliz.

"Ya po, cabros, salgamos a pegarle al pipeño que está heladito y mañana vemos cómo explicamos el karaoke y la olla común."

Andar a puro percha

Dicho chileno para hablar de alguien que anda livianito, sin preocupaciones ni responsabilidades, como si la vida le resbalara. Se usa cuando el resto está a mil con la pega, las cuentas o el drama, y esa persona sigue en modo paseo, mirando el techo. Da un poquito de rabia, pero igual tiene su encanto.

"Oye, el Juanito anda a puro percha, todos corriendo por la entrega y él echado, mateando y mirando las nubes como si nada."
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