Andar a lo chivo
Se dice cuando alguien anda inquieto, desordenado o medio travieso, metiéndose en cachos o haciendo tonteras como cabro chico con pila nueva. Va de andar dando vueltas, sin parar, y a veces con esa vibra de que en cualquier momento queda la escoba. Muy de reto cariñoso, no necesariamente algo grave.
Sonar la corneta
Se dice de alguien que se agranda hablando, promete la media volá y al final no cumple ni una. Es puro bla bla, mucho ruido y pocas nueces. Va de fanfarronear, vender la pomada y quedar de rey, pero cuando llega la hora de la verdad, desaparece. Típico personaje de junta y asado.
Gusto a campo
Se dice cuando algo te sabe o te huele a campo, como a comida casera, leña, tierra mojada o vida tranquila lejos del ruido. Puede ser un plato, un mate, una casa o hasta el aire de un pueblito. Es medio nostálgico y bien sureño, de esos que te dejan con ganas de quedarte.
Inclinar la percha
Expresión usada en la Araucanía para decir que uno sale de carrete con todo el power, a bailar, tomar y pasarlo chancho hasta que amanezca. No es solo salir a dar una vuelta, es ir dispuesto a dejar la percha doblada de tanto mover el esqueleto. Suena medio raro, pero tiene su encanto bien sureño.
Venir p'acá con viento fresco
Se le suelta a alguien cuando viene apurado, acelerado o con la ansiedad a mil, para bajarle un cambio. Es como decirle que se venga tranquilo, sin drama y sin correr, que no se está quemando nada. Suena medio en broma, medio en reto cariñoso, bien de conversación cotidiana.
Quedar en la luna de Temuco
Se dice cuando alguien se queda despistado, en Babia total, como si la cabeza se le fuera a otro planeta y no pescara nada de lo que pasa. Es la típica cara de estar mirando al infinito mientras el resto sigue la conversa. Suena bien sureña y tiene ese toque de humor absurdo que engancha.
Andar como chaleco de mono
Dicho chileno para cuando alguien anda hecho un desastre, con la ropa chueca, arrugada o mal combinada, como si se hubiera vestido a oscuras o saliera arrancando de un carrete. No es que sea mala persona, es que viene desarmado, sin pinta y sin orden. Ideal para tirar talla sin tanta maldad.
Pasar el puente
Se dice en tono de talla cuando en una junta o carrete te pasas de copas y cruzas ese punto de no retorno. Ya no estás alegre nomás, estás medio doblado y haciendo cualquier cosa, pero con humor. Sirve para admitirlo sin drama, como diciendo: ya fue, me embalé y listo.
Andar a tinta
Se dice de alguien que anda medio perdido, despistado o funcionando a medias, como si el cerebro estuviera en modo ahorro y no le diera para mucho. Es esa vibra de ir sin rumbo, lento y con cara de no cachar una. No siempre es insulto, a veces es puro sueño o caña.
Pa' la lechuga
Se dice cuando alguien suelta algo rarísimo, fuera de lugar o que no pega ni con cola con la situación. Es como decir que el comentario se fue por las ramas y aterrizó en otro planeta. Muy útil para cortar el rollo a la gente que se pone creativa en el peor momento.
Andar de lauta
Se dice cuando alguien anda con plata y se nota, porque está gastando a lo grande, invitando, carreteando y tirando la casa por la ventana. No es que sea millonario, es más bien que anda suelto de billetera y con ganas de lucirse. Muy de después del sueldo, el aguinaldo o un golpe de suerte.
Estar cagado de la risa
Se dice cuando alguien se está riendo a lo bestia, sin poder parar, hasta quedar doblado y con lágrimas. Es como “me estoy muriendo de la risa”, pero más bruto y bien de calle. En Chile suena súper natural en juntas con amigos, cuando alguien se manda una talla y deja a todos desarmados.
Hacer la chulada
Se dice cuando alguien se escapa o se va piola de un lugar sin que lo pesquen, como haciendo una salida silenciosa y medio descarada a la vez. Es el típico movimiento de desaparecer justo cuando toca dar explicaciones. Muy de pillo con estilo, y sí, tiene su gracia cuando le sale redondito.
Quedarse con la boca llena de marraqueta
Se dice cuando alguien se queda tan sorprendido o pillado que se queda callado, con cara de no saber qué responder. La imagen es bien chilena: como si tuvieras la boca llena de marraqueta y no pudieras ni articular palabra. Sirve para reírse un poco del shock ajeno, sin mala onda.
Peinar la gata
Se dice cuando te vas de carrete sin freno, con la idea de desordenarte rico y seguir hasta que amanezca. Implica fiesta larga, copete, baile y cero ganas de irse temprano. No es precisamente plan familiar, pero cuando sale, sale. Y sí, suena rarísimo, pero en la calle se entiende al tiro.
Tener la mente llena de piñones
Se dice de alguien que anda disperso, en las nubes o dándole mil vueltas a tonteras, como si tuviera la cabeza ocupada con puras cosas chicas. Lo de los piñones guiña a la zona, donde sobran, y queda como una imagen bien gráfica. Suena medio en broma, pero a veces es un palito cariñoso.
Estar estaquilado
Se dice cuando alguien queda pero que arde de rabia, así mal, a punto de reventar y mandar todo a la cresta. Es como estar picado, pero en modo volcán. Se usa harto en el sur de Chile, sobre todo si la persona se pone brígida y no hay quién la calme. Y sí, suena fuertecito.
Señora del mate
Se le dice a la mujer que siempre anda con el mate a mano, termo listo y yerba de repuesto, como si fuera parte del outfit. Es la que ceba, comparte y te salva la tarde con una ronda eterna. Va con cariño y un toque de talla, porque en su casa el mate es ley.
Andar a lo prensa
Se dice de la persona que anda metida en el cahuín todo el día, contando cada detalle como si fuera periodista de farándula. Va de sapo, pregunta de más, y después lo suelta todo con lujo de detalles. No es necesariamente mala onda, pero agota, porque convierte cualquier cosa en noticia de última hora.
Estar de puro favor
Se dice cuando estás en un lugar como de adorno, sin pintar mucho, porque te invitaron por compromiso o te colaste en el plan. Vas, pero no cachai bien qué onda ni cuál es tu rol, y te sentís medio fuera de lugar. Suena bien chileno y tiene ese toque de vergüencita ajena.
Andar a la bulla
Se usa para decir que alguien anda metido en el ruido y el alboroto, armando escándalo o buscando el cahuín donde sea que vaya. Es el típico que no sabe estar piola: llega y ya está haciendo bulla, molestando o calentando el ambiente. No siempre es mala onda, pero sí bien llamativo. Y a veces agota.
Andar a la raya
Se dice cuando andas justito de plata, al límite, contando las monedas para llegar a fin de mes. Es como ir caminando por la rayita sin pasarte, porque cualquier gasto te desarma el presupuesto. Muy de andar apretado y sin margen, pero con humor, porque si no, te da la chiripiorca.
Andar a lo perro lanudo
Se dice de alguien que anda relajadísimo, sin estrés ni apuro, como si la vida le resbalara. Va por ahí despreocupado, medio flojo o en modo "que sea lo que Dios quiera", aunque tenga cosas importantes encima. Suele llevar un toque de talla, porque a veces esa calma es pura irresponsabilidad. Y sí, da un poquito de envidia.
Ser un champurrado
Se dice de alguien que es un revoltijo de cosas, medio desordenado o difícil de encasillar, y por eso sale con cada sorpresa. Puede ser por su forma de vestir, su manera de hablar o sus ideas raras. No siempre es insulto, a veces es hasta cariñoso, como decir que es un personaje y punto.
Ándate a la loma del Ñielol
Dicho bien temuquense para mandarle a alguien que se vaya lejos y deje de webear, pero con humor y sin llegar al insulto directo. La gracia es que usa el cerro Ñielol, típico de Temuco, como destino imaginario tipo “ándate a la punta del cerro”. Suena pesado, pero suele ir en talla.
Carrete en el bosque
En Chile, un carrete es una fiesta, y si es en el bosque ya sabes que viene con fogata, parlante a todo chancho y cero señal. Se usa para hablar de un fiestón medio clandestino en plena naturaleza, con cumbia, reggaetón y gente perdida buscando el auto. Suena idílico, pero amanece helado.
Andar a pata pelá
Se dice cuando alguien anda descalzo, sin zapatos ni calcetines, ya sea por comodidad, por apuro o porque se le perdió todo en el camino. Es bien chilena y suena súper de campo o de carrete, como cuando terminas la noche y te da lo mismo pisar tierra, pasto o ripio. Y sí, tiene su encanto.
Salir a pegarle al pipeño
Se dice cuando vas a salir con la gente a tomar pipeño, un vino bien popular y barato, típico de Chile. Es como anunciar que la noche viene con copete sencillo, risas y cero glamour, pero con harta onda. No es pegarle literal a nada, es darle duro al vaso. Planazo de bolsillo feliz.
Andar a puro percha
Dicho chileno para hablar de alguien que anda livianito, sin preocupaciones ni responsabilidades, como si la vida le resbalara. Se usa cuando el resto está a mil con la pega, las cuentas o el drama, y esa persona sigue en modo paseo, mirando el techo. Da un poquito de rabia, pero igual tiene su encanto.