Se dice cuando alguien se queda tan sorprendido o pillado que se queda callado, con cara de no saber qué responder. La imagen es bien chilena: como si tuvieras la boca llena de marraqueta y no pudieras ni articular palabra. Sirve para reírse un poco del shock ajeno, sin mala onda.
"Compadre, le contaron al Toño que nos ganamos el concurso y se quedó con la boca llena de marraqueta, mirando pa'l techo y sin decir ni pío."