Se usa para decir que alguien anda metido en el ruido y el alboroto, armando escándalo o buscando el cahuín donde sea que vaya. Es el típico que no sabe estar piola: llega y ya está haciendo bulla, molestando o calentando el ambiente. No siempre es mala onda, pero sí bien llamativo. Y a veces agota.
"El Nico anda a la bulla todo el día: entró a la sala gritando, tiró talla a medio curso y terminó armando cahuín por una pelota."