En Puerto Rico se usa cuando alguien se descarrila y empieza a tomar malas decisiones, se mete en líos o se complica la vida sin necesidad. Es como decir que se fue por el camino chueco y ya no hay quien lo enderece. Suena bien de barrio y sirve para regañar con cariño, pero con filo.
"Mano, desde que se juntó con esos panas y dejó el trabajo, se fue pa'l trillo. Ahora vive pelau, sin carro y pidiendo fiado en la esquina."