Se dice cuando estás en un lugar como de adorno, sin pintar mucho, porque te invitaron por compromiso o te colaste en el plan. Vas, pero no cachai bien qué onda ni cuál es tu rol, y te sentís medio fuera de lugar. Suena bien chileno y tiene ese toque de vergüencita ajena.
"Llegué al asado y todos eran amigos del cumpleañero, yo ni lo ubicaba. Me quedé parado al lado de la parrilla, sonriendo, de puro favor, po."