En Alicante se llama bajoca a la judía verde o vaina. También se oye en zonas cercanas como Murcia y parte de la Comunidad Valenciana.
En Málaga, un bajoca es el típico espabilado que se arrima a cualquiera, te suelta charla y va tirando de labia para rascar algo gratis, una tapa, una cerveza o lo que caiga. No es que sea mala gente, es más bien un gorrón simpático con arte. Y a veces, hay que admitirlo, le sale redondo.
En Tenerife se le dice bajoca a alguien que va medio empanado, despistado o con la cabeza en las nubes. No es que sea mala persona, es más bien que no se entera de la película y siempre llega tarde a la conversación. Se usa con vacile, como quien dice: espabila, mi niño.
Se usa para llamar a alguien torpón o patoso en lo social, el típico que la lía sin querer y se queda con cara de póker. Puede sonar a vacile, pero no siempre va con mala leche. Ojo con la etimología, porque lo de “quedarse verde” no es lo habitual. En Cataluña también suena a influencia del catalán.
En Valencia se le dice a la persona pija o finolis que va de humilde para encajar con la peña, como si fuera de barrio de toda la vida. Se marca el numerito de hablar llano, pero luego le salen los gustos caros y las manías de postureo. Vamos, disfraz de currante con etiqueta por dentro.