En Arequipa se le dice alharaco a la persona exagerada, la que arma un show por cualquier cosita y convierte un detalle en tragedia nacional. Es como ser dramático, pero con sabor bien de barrio. Sirve para bajarle el volumen a alguien que está haciendo demasiado escándalo por nada, y sí, da risa.
"Ya pues, no seas alharaco, se fue la luz cinco minutos y tú ya estabas gritando que se acabó el mundo, como si fuera película."