Típica frase andaluza para bajarle los humos a alguien que está exagerando, vacilando demasiado o contando una película que no se la cree ni su abuela. Suele decirse con guasa, medio riéndote, para que la otra persona pille que se está viniendo muy arriba. Es como un toque de atención cariñoso, pero con arte.
Se suelta cuando alguien se viene arriba y exagera, como si viviera en una peli. Es el típico corte andaluz para decirle a un colega que está fantaseando fuerte o que se está pasando de listo con lo que cuenta. Va con cachondeo, pero también sirve para bajarle los humos en un segundo.
Se suelta cuando alguien está exagerando, vacilando o contando una película que no se la cree ni él. Es como decir: venga ya, no te vengas arriba, que te estás flipando. Suele ir con tono de cachondeo entre colegas, aunque también puede sonar a corte si te pasas de pesado. Y sí, es muy de Málaga.
Se le suelta a alguien cuando se está viniendo arriba y exagera cosa mala, o cuando cuenta una milonga que no se la cree ni él. Es como decirle: baja el volumen, que te estás montando una película. Muy de compadreo andaluz, con ese toque de cachondeo que corta el rollo sin ponerse serio.
Se suelta para bajarle los humos a alguien que está exagerando, vacilando o yéndose demasiado arriba con lo que dice. Es como decirle: relájate, que te estás montando una película. Muy de colegas, con ese quillo andaluz que ya te avisa de que viene colleja verbal, pero con guasa.
Se suelta cuando alguien se viene arriba y está exagerando, fantaseando o hablando como si supiera más que nadie. Es un toque andaluz muy de colega para bajarle los humos a alguien sin ponerse serio. Vale para teorías imposibles, vaciladas y dramas innecesarios. Y sí, suele ir con risita y ceja levantada.
Se suelta en Cádiz para decirle a un colega, con guasa y sin mala leche, que se está viniendo arriba demasiado. Vamos, que se cree el Messi de lo que sea por una tontería y ya va de campeón. Sirve para pincharle el globo y bajarlo a la arena, pero en plan compadre.
Se suelta cuando alguien se viene arriba y se cree más de la cuenta, como si acabara de inventar la rueda. Es una forma muy sevillana de bajarle los humos a un colega con guasa, rollo: deja el teatro, que te estás montando una película. No es odio, es cachondeo con cariño.
Se le suelta a alguien cuando está exagerando, vacilando o yéndose arriba con lo que dice o hace. Vamos, que se viene muy arriba y se cree el protagonista. En Jerez y por Cádiz es muy de calle, y si lo sueltas en ambiente flamenco, mejor que sea con arte, que aquí el humo se huele rápido.
Se suelta cuando alguien se viene arriba y se cree más de lo que es, como si por ver dos vídeos ya fuera experto. Vale para cortar el rollo a los fantasmas, a los que exageran o a quien se marca una película tremenda. Muy de calle, con ese toque andaluz de confianza y vacile.