Se usa para decir que te pones a platicar largo y tendido, sin prisa, nomás por el gusto de chismear y echar relajo. Es como cuando te sientas en la banqueta o en la tiendita y la lengua se te suelta con historias, exageraciones y uno que otro chisme sabroso. La neta, es de las mejores formas de perder el tiempo.
En Tolima y en buena parte de Colombia, echar carreta es ponerse a hablar de más, meter cuento y soltar una historia larguísima, a veces exagerada o medio inventada, para impresionar o enredar. Puede ser charla por charla o puro bla bla para zafarse. Si te la están echando, ojo, que te quieren vender humo.
En Colombia se dice cuando alguien se pone a hablar y hablar, a veces puro cuento, exageración o charla sin mucho fondo. Puede ser por echar chisme, por convencer a alguien o por hacerse el interesante. No siempre es mala onda, pero sí sugiere que la persona está metiendo labia y no suelta el micrófono.
Expresión bien cachaca para cuando alguien habla y habla, mete cuento, exagera o se pone a chamuyar sin parar. No siempre es mentira, pero sí es como que se enrolla más de la cuenta para convencer, distraer o simplemente perder tiempo. Es muy de oficina, de parche y de familia, y hay que admitir que a veces la carreta es entretenida.
Se usa cuando alguien habla y habla sin ir al grano, como para marear al parche con cuentos, excusas o cháchara barata. Puede ser para aparentar, para ganar tiempo o simplemente porque le encanta oírse. Es muy colombiana y, bien usada, sirve para bajarle el humo a la gente que se enreda hablando.
En la Costa, sobre todo en Magdalena, se usa para decir que alguien se pone a hablar y hablar, metiendo cuento, cháchara o pura paja. Puede ser por joder, por entretener o para marear la perdiz, sin llegar al punto. No siempre es mala vibra, pero sí suena a que estás rellenando y no diciendo nada serio.
En el Norte de Santander se usa para cuando alguien habla y habla con puro cuento, adornando todo más de la cuenta y metiendo exageraciones por montones. Es como vender humo con labia, mucho verbo y poca realidad. A veces es por vacilar, otras por impresionar, pero siempre con más carreta que un político en campaña.
Se dice cuando alguien se pone a hablar y hablar, metiendo cuento, excusas o pura paja, pero sin llegar a nada concreto. También vale para el que adorna la historia para impresionar o para zafarse. En resumen, te están mareando con carreta y tú ahí, perdiendo el tiempo. Y sí, cansa sabroso.
Se dice cuando alguien se pone a hablar y hablar, metiendo cuento, adornando la historia o tirando labia para impresionar. Puede ser pura exageración o directamente carreta, o sea, cuento barato. En Tolima suena muy de parche: si alguien está echando carreta, no es que esté conversando, es que está vendiendo humo con estilo.
Expresión muy caleña para cuando alguien se pone a hablar largo y tendido, adornando la historia, exagerando o simplemente parchando con pura charla. No siempre es mentira, pero sí es mucha habladera, más show que datos. Es como cuando uno sabe que el cuento viene inflado, pero igual se ríe porque la carreta está buena.