Cansina
Se usa para hablar de alguien que se pone muy pesado, que no para de dar la lata y acaba agotando al personal. Puede ser porque habla sin parar, porque repite siempre la misma historia o porque está todo el rato encima. Es como decir que te tiene frito, pero con ese toquecito cordobés que hace gracia.
Estar hecho un bache
Se dice cuando alguien está hecho polvo, bajoneado o con una cara que no puede con ella, como si la vida le hubiera pasado por encima. Es estar sin ganas, sin chispa y medio hundido, ya sea por un disgusto, una mala racha o un día torcido. Muy gráfico, porque un bache es justo eso, un hundimiento.
Malá cara
Se usa cuando alguien tiene gesto de enfadado, cansado o con pocas ganas de aguantar tonterías. Es como decir que va con mala leche pintada en la cara, aunque igual solo tiene sueño o resaca. Muy típica de Córdoba, y hay que admitir que suena mejor que decir simplemente mala cara.
Funcionar a toda máquina
Se dice cuando algo va a tope, rinde al máximo y no se para ni para coger aire. Vale para una persona currando, un plan que está saliendo redondo o una máquina que va fina, sin fallos. Es como decir que todo está en modo turbo. Y sí, suena un poco de abuelo, pero funciona.
Estar de espárragos
Expresión muy de aquí para decir que alguien está empanado perdido, que no se entera de nada o va por la vida en su mundo. La imagen es que tú estás tan pancho cogiendo espárragos en el campo mientras el resto del planeta va a toda leche. Es medio cariñosa, medio burla, y hay que admitir que tiene bastante gracia.
Estás cachí loco
Se le suelta a alguien cuando está diciendo una locura, exagerando a saco o soltando una idea que no hay por dónde pillarla. No es para insultar, es más de cachondeo y con cariño, como diciendo: colega, te has venido arriba. Muy de barra, de colegas y de risas.
Irse de tablao
Se dice cuando sales de fiesta con actitud de artista, como si la noche fuera un tablao flamenco y tú el que manda. Vas a tope, sin cortarte, con desparpajo y ganas de liarla bien, pero en plan gracioso. No es que vayas a ver flamenco de verdad, es más la vibra de ir a dar el show.
Estar de tranqui
Se dice cuando estás relajado, sin prisas y sin comerte la cabeza por nada. Es el modo ahorro de energía: plan suave, cero dramas y a disfrutar. Vale para una tarde en casa, una terracita o lo que sea, pero siempre con esa vibra de ir a tu bola y tranquilo.
Venirse abajo
Se dice cuando algo se derrumba, se estropea o pierde toda la fuerza de golpe. Vale para planes que pintaban épicos y acaban en nada, y también para personas que se desaniman y se hunden anímicamente. Vamos, que pasas de estar arriba del todo a quedarte hecho polvo en dos minutos. Muy humana, la verdad.
Estar como un vaso roto
Se dice cuando estás reventado, hecho polvo y sin fuerzas, como si te hubieran tirado al suelo y te hubieras quedado en piezas. Suele salir después de una noche larga, curro duro o una resaca de las que te ponen a negociar con el sofá. No es finura, pero se entiende a la primera.
Pensar en la lagunilla
Se dice cuando alguien está despistado, ausente o con la cabeza en otro sitio, como si estuviera mirando al infinito en vez de atender. Vamos, que no se entera de la misa la mitad. En Córdoba se suelta para pinchar con cariño al que va en modo avión, soñando despierto y perdiéndose la conversación.
Estar en el puente
Se dice cuando te quedas pillado, bloqueado o en modo no sé qué hacer, como si te hubieran dejado a mitad de camino. Te pasa cuando te sueltan una bomba, te cambian el plan o te ponen entre la espada y la pared y te quedas sin reacción. Vamos, que te quedas colgado un rato.
¡Quillo, te flipas!
Se suelta para bajarle los humos a alguien que está exagerando, vacilando o yéndose demasiado arriba con lo que dice. Es como decirle: relájate, que te estás montando una película. Muy de colegas, con ese quillo andaluz que ya te avisa de que viene colleja verbal, pero con guasa.
Estar hecho un jardín
Se dice cuando alguien va demasiado arreglado o recargado para la ocasión, como si se hubiera puesto encima todo lo que tenía en el armario. Suele llevar cachondeo, porque no es solo ir guapo, es ir exagerado, con pinta de evento importante cuando en realidad vas a lo de siempre. Vamos, que vas llamando la atención.
Ostión
Se refiere a un golpe contundente, normalmente accidental. Es como decir 'madre mía, que trompazo'. También puede usarse para referirse a una persona muy cabezona.
Culillo
En Córdoba se dice culillo para hablar de un rinconcito escondido y apañado donde te metes a estar a tu bola, lejos del jaleo. Puede ser la mesa del fondo del bar, un recoveco en una plaza o cualquier sitio donde nadie te dé la brasa. Suena tierno, pero también tiene puntito de pillo.
Estar zumbao
Se dice cuando alguien está como una cabra, desquiciado o haciendo cosas sin sentido. Puede ir en broma, como para vacilar a un colega, o con un puntito de alarma si la cosa ya se va de madre. En Andalucía se oye muchísimo, y con el “perdío” al final ya lo rematas: este no está bien del todo.
Ir al grano
Se dice cuando alguien deja de dar vueltas, corta el rollo de la charla eterna y va directo a lo importante. Es como soltar: vale, basta de introducciones, dime qué quieres o qué pasa. Sirve para reuniones, broncas, planes y cotilleos. Muy útil para ahorrar tiempo y evitar el bla bla.
Ir de tapas
Salir a hacer ruta por varios bares pidiendo tapas, o sea, picoteo: un montadito por aquí, una croqueta por allá y, si se tercia, unas cañas. Es la excusa perfecta para charlar, alargar la noche y acabar comiendo más de lo que pensabas. Planazo sencillo y muy de aquí.
Niña de los mares
Se le dice a alguien que se apaña de lujo y sale bien parado de cualquier lío, como si tuviera el mar por patio y supiera navegarlo sin despeinarse. Vale para la típica persona resolutiva que lo mismo te organiza un plan que te arregla un marrón en cinco minutos. En Córdoba suena a piropo con arte.
Globo
En Córdoba, decir que algo es un globo es llamarlo humo: un plan, proyecto o noticia que viene infladísima de promesas y bombo, todo el mundo hablando, y luego se queda en nada. Vamos, que se desinfla a la primera. Se usa mucho para pinchar el postureo y bajar a la peña a tierra.
Estar senta'o
Se dice cuando estás tan a gusto y tan apalancado que no te mueve ni un terremoto. Es ese modo sofá en el que el cuerpo ya ha firmado la paz con el mundo y las obligaciones te dan igual. Muy de estar de tranqui, sin prisa y con cero intención de levantarte. Y oye, a veces es hasta terapéutico.
Llevar de paseo
Se dice cuando alguien te maneja con arte, te va calentando la oreja y al final acabas haciendo lo que esa persona quería desde el minuto uno. Es como engatusarte o llevarte al huerto, pero con ese puntito de que ni te enteras hasta que ya estás metido en el lío. Y oye, a veces hasta te ríes.