Se dice cuando alguien está como una cabra, desquiciado o haciendo cosas sin sentido. Puede ir en broma, como para vacilar a un colega, o con un puntito de alarma si la cosa ya se va de madre. En Andalucía se oye muchísimo, y con el “perdío” al final ya lo rematas: este no está bien del todo.
"El Manolo se ha tirado a la piscina vestido en pleno enero y encima gritando “¡soy un pingüino!”. Está zumbao perdío, quillo."