Se dice cuando te ponen a hacer una tarea inútil o de castigo, nomás para traerte ocupado y que no andes de metiche. Es el típico encargo sin sentido, como ponerte a “limpiar” la banqueta cuando ni falta hace. Suena a regaño con mala leche y a jefe que nomás quiere mandar.
"El encargado me vio platicando tantito y luego luego: órale, a fregar la banqueta. Ahí me tuvo una hora, bien menso, mientras ellos se echaban el cafecito en la oficina."