En Asturias, un chigre es el bar de toda la vida, muy de sidra, culín tras culín, y de charla larga con la parroquia. Suele ser sitio de barra, tapas sencillas y ambiente de barrio o de pueblo. Si entras y huele a sidra y a conversación, vas bien. Y sí, se presta a alargar la noche.
Un chigre es el bar de batalla de toda la vida donde se sirve sidra, se come algo casero y se raja del vecindario sin piedad pero con cariño. Suele ser sitio ruidoso, con olor a sidra escanciada y mesas de madera. Vamos, el centro social del barrio asturiano, y quien diga que no miente un poco.
Bar o taberna típica asturiana donde puedes echar sidra, chismorrear y, de paso, perder el autobús.
En Asturias, un chigre es el bar de toda la vida, normalmente sidrería, donde vas a tomar sidra escanciada, picar algo y echar la charla con el paisanaje. Sitio auténtico, ruidín bueno y cero postureo. Si hay barra pegajosa, culín tras culín y alguien gritando ¡otra!, vas por el buen camino.
En Asturias, un chigre es el bar de toda la vida donde se escancia sidra y se arma la tertulia sin pedir permiso. Suele ser pequeño, ruidín y con barra de madera, y siempre hay alguien que te llama guaje aunque tengas canas. Si buscas sidra, pincho y paisanaje, el chigre es tu templo.
En Asturias, un chigre es el bar de toda la vida, muy de sidra, donde se escancia, se tapea y se arregla el mundo con la peña. Es el sitio al que vas a hacer vida social de verdad, entre culines y charla. Si no acabas ahí un día cualquiera, es que no estás viviendo asturiano.