Se dice cuando alguien está medio chiflado o actuando rarísimo, como si no le funcionara bien la cabeza. Es una forma coloquial de llamar loco a alguien sin decirlo tan directo, aunque igual puede sonar medio pesada si lo sueltas con mala leche. Vamos, que a esa persona le falta una pieza.

"¿Ya viste a Paco? Se fue al Oxxo en chanclas, con el sombrero al revés y cantando banda a todo pulmón. Neta, a ese vato le falta un tornillo."

Se dice cuando alguien está un poco ido, hace cosas raras o tiene ocurrencias que no hay por dónde pillarlas, como si en la cabeza le faltara una pieza y estuviera todo medio suelto. No suele ser un insulto heavy, más bien una pullita con humor entre colegas. Vamos, que está como una cabra.

"Mira a Jon, se ha ido a la playa en enero en chanclas y con un kalimotxo. A ese le falta un tornillo, fijo."

Se usa cuando alguien está medio chiflado, hace cosas raras o toma decisiones que no hay por dónde cogerlas, como si en la cabeza le faltara una pieza importante. No es un insulto hardcore, es más bien una forma medio cariñosa de decir que a esa persona se le va un poco la olla, y hay que admitir que a veces tiene su gracia.

"A Juan le tiene que faltar un tornillo si piensa que va a pescar truchas en mitad de Logroño con esa caña del chino y un cubo de plástico todo roñoso."

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