Se dice cuando alguien está hecho polvo, bajoneado o con una cara que no puede con ella, como si la vida le hubiera pasado por encima. Es estar sin ganas, sin chispa y medio hundido, ya sea por un disgusto, una mala racha o un día torcido. Muy gráfico, porque un bache es justo eso, un hundimiento.
"Desde que le dejaron en visto, Mateo está hecho un bache: se sienta en la barra, pide un café y mira al infinito como si le debieran la vida."