Expresión muy madrileña para cuando algo se desmadra a lo grande y todo se va de las manos de forma épica. No es solo un pequeño lío, es el caos máximo, de esos que luego se cuentan entre colegas partiéndose de risa. Suele usarse tanto para fiestas como para movidas del curro o dramas cotidianos que se han ido a la mierda.
Se suelta cuando alguien la ha liado muchísimo, en plan desastre épico o marrón de los que te persiguen toda la semana. Vale para una cagada monumental, un plan que se va de madre o una situación que acaba en caos total. Muy de calle, muy castizo, y bastante gráfica, la verdad.
Expresión utilizada para describir una situación que se ha complicado inesperadamente, como una buena bofetada del destino.