Se dice cuando alguien está despistado, ausente o con la cabeza en otro sitio, como si estuviera mirando al infinito en vez de atender. Vamos, que no se entera de la misa la mitad. En Córdoba se suelta para pinchar con cariño al que va en modo avión, soñando despierto y perdiéndose la conversación.
"Juan, ¿te has enterado de lo del profe o qué? Que llevas media clase pensando en la lagunilla, mirando al techo como si te estuviera hablando la pared."