Salir a hacer ruta por varios bares pidiendo tapas, o sea, picoteo: un montadito por aquí, una croqueta por allá y, si se tercia, unas cañas. Es la excusa perfecta para charlar, alargar la noche y acabar comiendo más de lo que pensabas. Planazo sencillo y muy de aquí.
"Oye, ¿nos vamos de tapas por la Judería? Tú pides salmorejo, yo me pido flamenquín y luego no digas que no has cenado, que te conozco."