Se usa cuando te enfrentas a alguien o algo tan terco que no avanza nada, como si te estrellaras contra una pared de concreto. Pides un favor, intentas negociar o convencer y nomás no pasa. Es muy de cuando ya sabes que por más que le muevas, no vas a conseguir nada, y da coraje pero también risa.
Se dice cuando vas con toda la confianza y de repente te encuentras un obstáculo que te frena en seco. Es como darte un madrazo contra la realidad: algo no sale, no te dejan, o simplemente no hay manera. Se usa mucho para planes que creías facilitos y terminan en un no rotundo. Humildea sabroso.