Se dice cuando te pegás una risa fuerte y bien sonora, de esas que salen sin filtro y te dejan con la panza dolorida. Es como largar la risa a lo bestia porque algo te dio muchísima gracia. Muy de charla entre amigos, asado de por medio y cero vergüenza. Y sí, a veces se escucha a media cuadra.
"En el asado, el Pablito se mandó un chiste malísimo y, no sé cómo, igual nos mandamos una carcajada que retumbó en todo el barrio, hasta el vecino gritó: ¡eh, aflojen!"