Se dice cuando alguien está acelerado y con la energía por las nubes, como si se hubiera metido un café triple o estuviera con azúcar hasta en las venas. Puede ser por emoción, por fiesta o por cualquier cosa que te deje prendido y sin pausa. Suena bien moqueguano y es de esas que pintan la escena al toque.
"Mano, el Lucho está empericado desde el concierto, llegó a la casa y sigue hablando del show como si fuera el vocalista, ni se sienta."