Se dice cuando alguien le da mil vueltas a un tema, se queda pegado pensando o no se decide nunca. También vale para el que está mareando la perdiz y al final no concreta nada. Vamos, que la cabeza le está dando vueltas como trompo y tú ya estás perdiendo la paciencia.
"Ya pues, Mauri, deja de girar la papa y decide de una vez: ¿vamos al festival o te vas a quedar en tu casa haciendo hora?"