En Áncash se dice cuando ya estás reventado, harto o fastidiado por algo, como con el cuerpo y la cabeza gastados de tanto trajín. Sirve para quejarte de la chamba, de la gente intensa o de cualquier cosa que te drena. No es solo cansancio, es ese “ya no doy más” bien sentido.
"Causa, entre la chamba, el tráfico y el jefe que no suelta, ya estoy huariqueado. El sábado me invitan a tono y yo solo quiero cama y sopa."