Se usa para hablar de alguien bien vivo que siempre quiere sacar ventaja sin mover un dedo. Es como esos gatos que rondan la chacra esperando que caiga algo para comer sin cazar de verdad. Es medio burla, medio verdad incómoda, porque todos conocemos a un gato de chacra en la vida.
En Arequipa se le dice a alguien bien vivo y mañoso, de esos que se las ingenian para zafar o conseguir lo que quieren con picardía de campo. No es exactamente un insulto, más bien una forma medio burlona de decir que el pata es astuto y se mueve con calle, pero con aire chacarero.