Expresión que se usa cuando alguien te suelta un insulto o comentario tan rápido y tan directo que te deja mudo, sin reacción y medio mareado del coraje. Es como si te hubieran dado un cachetadón verbal y te quedas frío, procesando lo que pasó. Y sí, da rabia, pero también un poco de risa después.
Frase popular en Iquitos para hablar de una noche de fiesta brava, con harto trago, baile y cero remordimientos. La idea es que te vacilas tanto que terminas medio destruido, pero al día siguiente amaneces como nuevo, listo para seguir con la jarana. Es como decir que te diste una buena sacudida nocturna, bien a lo selvático.