Se usa para decir que alguien es muy pesado, denso, que habla y habla sin parar y te chupa la energía. Es esa persona que se queda de más, cuenta mil veces la misma anécdota y no capta una indirecta. Básicamente, cuando aparece, la onda baja al piso. Y sí, todos conocemos a un plomo así.
Se usa para describir a alguien tan pesado, denso o aburrido que te chupa la energía y las ganas de vivir. Es esa persona que habla y sientes que el tiempo se frena, que la fiesta se muere y que hasta el mate se lava solo. Y hay que admitir que a veces es divertido decirlo, aunque sea cruel.