Se dice cuando algo pinta a bronca, a pleito o a que se viene un desmadre, aunque todavía no haya explotado. Es como oler el drama antes de que empiece, ya sea en una relación, en la chamba o en una reunión familiar. Muy tabasqueño y bien sabroso para avisar: aquí va a tronar algo.
"Güey, desde que llegó el ex a la fiesta esto huele a chipotazo. Mejor vámonos antes de que se arme el pleito y acabe volando el pastel."