Se dice cuando alguien se pone a hablar bonito para convencerte, pero lo que cuenta huele a invento, exageración o puro floro. Vamos, que se está armando un cuento para que le creas o para quedar bien. Sirve para señalar al que mete labia y vende humo con cara seria. Y sí, a veces hasta da risa.
"Juan jura que pescó una trucha más grande que su brazo y que la soltó por pena. Ya pues, otra vez se está chamullando y ni se sonroja."