Se dice de alguien que es súper pegajoso, intenso o insistente, de esos que no te sueltan ni aunque les tires indirectas con megáfono. La idea viene de la lagaña de la mañana, que cuesta un mundo sacarla. Sirve para amigos cargosos, ligues pesados o cualquier persona que se te queda encima sin invitación.
"Ñaño, el man no entiende, le dije que ya me iba y se vino atrás hasta la tienda. Ese sí que es una lagaña, no se despega ni a palos."