Se dice cuando te das un capricho de los buenos, de esos que te alegran el día. Puede ser comida, una salida, una compra o cualquier plan que te consientes porque te lo ganaste. Es como decir me voy a dar un gusto, pero en modo exagerado y sabroso. Y sí, suele venir con antojo incluido.
"Chamo, después de esa semana matadora me di un gustazo: playa en Mochima y dos empanadas de cazón con su papelón con limón, quedé fino."