En Buenos Aires se usa para decir que alguien te está tirando señales, onda de levante, o sea, que está coqueteando y tanteando a ver si hay chance. Puede ser sutil, con miraditas y sonrisas, o más directo con chamuyo. No siempre termina en algo, pero cuando pasa, se nota y da para gastarte un rato.
Se usa cuando alguien está coqueteando de forma relajada, sin ponerse intenso ni declarar amor eterno. Es más bien tantear el terreno, mandar miraditas, mensajitos con doble sentido y chistes pícaros para ver si la otra persona engancha. No siempre va en serio, a veces es puro juego y ego, pero hay que admitir que tiene su encanto cuando sale bien.