En Venezuela se usa para decir que alguien anda vuelto un vacilón: súper alegre, relajado y con ganas de joder y echar broma. Es el pana que convierte cualquier plan en rumba, aunque sea una cola del banco. No es que esté borracho necesariamente, es que está en modo diversión y cero drama. Y sí, contagia.
"Fuimos a la playa y Juan estaba hecho un vacilón, se puso a bailar salsa con la neverita en la cabeza y hasta el vendedor de cocos terminó echando broma."