Se le dice a alguien cuando anda distraído, como en su propio mundo, y no pesca lo que está pasando alrededor. Es el típico pana que le hablan y se queda viendo el techo, o que no agarra una indirecta ni aunque se la pongan con luces. Suena regaño, pero también tiene su gracia.
"Marico, te estaban echando los perros y tú ni cuenta. De pana, siempre estás en las rosas, chamo, aterriza un pelo."