Se dice cuando alguien está cansadísimo o destrozado, como después de una noche en la que te pasaste de fiesta.
Se dice cuando alguien está reventado, sin energía, como si lo hubieran usado de saco de boxeo. Puede ser por una rumba, una jornada de trabajo pesada o hasta por el estrés. Es una forma muy gráfica de decir estoy destruido y no me pidas ni que me mueva. Suena exagerado, pero a veces es literal.
Se dice cuando estás reventado, molido o sin pila, ya sea por desvelo, chamba pesada o porque el día te pasó por encima. Es como admitir que tu cuerpo ya pidió esquina y tu ánimo también. Suena muy de calle y queda perfecto para quejarte sin ponerte dramático, pero dejando claro que no das una.
Se dice cuando estás reventado, sin pilas y con el cuerpo pidiendo cama a gritos. Es como quedar hecho trizas después de una desvelada, una chamba pesada o una fiesta larga. No es que estés enfermo, es puro agotamiento. En Quintana Roo pega perfecto si te dio el solazo o te pasaste de pachanga.
Se dice cuando estás reventado, sin pilas, como si te hubieran pasado por encima. Vale para después de una fiesta brava, una jornada de pega pesada o una caminata eterna. Es ese cansancio que te deja tieso y con cero ganas de socializar. Suena bien gráfico, porque quedas hecho pedacitos, literal.