Se usa cuando alguien corta el rollo, apaga la pasión o arruina una situación que venía prendida, ya sea romántica, carrete o cualquier momento emocionante. Es como tirarle arena al fuego para que se apague. Suena suave, pero igual da rabia cuando justo estabas pasándolo la raja y llega el aguafiestas de turno.
Se usa cuando improvisas algo medio cutre para tapar un fallo o para disimular que falta chicha. Es como meter relleno, marear un poco la perdiz y hacer que parezca que todo está bajo control. No es un engaño hardcore, más bien un truquillo para salir del paso. Y oye, a veces funciona mejor de lo que debería.
Expresión bien chilena para decir que cortaste algo de raíz, que le pusiste el freno y lo apagaste al tiro. Se usa para terminar una relación, parar un cahuín o bajarle el humo a una situación que venía tóxica o peligrosa. La idea es esa, tirarle arena al fuego para que no siga prendiendo.