Se dice de alguien que está un poco loco o ido, en plan que suelta ideas raras o se viene arriba sin filtro. Puede ser cariñoso o medio crítico, según el tono. En Murcia lo oirás para el colega que se flipa en la sobremesa y te cuenta movidas imposibles como si fueran un documental. Y oye, a veces hasta entretiene.
En Ciudad de México, chiflado se dice de alguien que anda medio loco, ido o con la cabeza en otra. Puede ser por su forma de ser o porque ya se pasó de copas y empieza a hacer cosas raras, como cantar con todo el sentimiento aunque suene fatal. No es súper insulto, más bien carrilla.
En Buenos Aires, decir que alguien está chiflado es llamarlo medio loco, pirado o que no le llegan todos los patitos. Puede ser en serio o en plan cariñoso, tipo cuando alguien se manda una idea rarísima o actúa sin filtro. No es que tenga superpoderes, es más bien que está re chapa. Y sí, a veces da risa.
En Caracas, decir que alguien está chiflado es llamarlo loco, medio zafado o que no le rige bien la cabeza. Se usa para gente que hace vainas sin pensar, se lanza a lo que sea o sale con ideas rarísimas. No es “aventurero urbano”, es más bien que está pasado de vueltas. Y sí, a veces da risa.
Se dice de alguien que está un poco loco o que se le va la olla, ya sea por emoción, por ideas raras o por hacer cosas sin mucho sentido. No tiene por qué ser insulto, muchas veces va con cariño, como cuando tu colega se viene arriba y monta un show. En Valencia también cuadra perfecto en Fallas.
En Nuevo León chiflado se usa para el que anda medio loquito de amor, bien clavado y haciendo cada cosa cursi que da risa. También se dice del que se porta caprichoso y berrinchudo, como niño malcriado que siempre consiguió todo haciendo drama. Es de esas palabras que según el tono puede ser carrilla cariñosa o regaño directo.
Se dice de alguien que está un poco ido de la olla, que va a su bola o que tiene ideas raras. Puede ser en plan broma o con un puntito de crítica, según el tono. No es solo de conspiraciones, también vale para el que se flipa con cualquier cosa y se monta películas él solito.
Se dice de alguien que está un poco loco o ido, en plan que hace cosas raras o tiene ideas disparatadas. No siempre es insulto, muchas veces va con cariño, como para el colega que vive en su mundo y te suelta ocurrencias imposibles. En Madrid se usa mucho para rematar: este tío está chiflado, pero me cae bien.
En Cuba se usa para decir que alguien está medio loco, pero en plan simpático, como que se le va un poco la pinza y hace cosas raras o inesperadas. No es necesariamente un insulto, a veces hasta suena cariñoso, sobre todo cuando esa locura viene con creatividad o historias que te dejan loco tú también.