Se usa para decir que alguien está dolido, ardido o medio resentido porque no consiguió algo que quería, ya sea una jeva, un favor o hasta ganar un juego de dominó. Es como estar picado por dentro, haciendo berrinche silencioso. Es muy de panas que no aceptan perder y se quedan con la espinita clavada, aunque finjan que todo bien.
Se usa cuando alguien se queda resentido, dolido o con la espinita clavada porque le ganaste, lo dejaste en ridículo o no le salió algo como quería. No es solo estar enojado, es ese pique orgulloso que dura rato y que a veces da hasta risa verlo. Eso sí, mejor no seguirle pinchando o explota.