Se dice cuando estás metido en un problemón o en una situación bien complicada, pero lo sueltas con ironía, como quitándole drama. Es como admitir que la cagaste, pero con una sonrisita y resignación. Muy de hablarlo relajado, tipo: sí, estoy mal, pero tampoco me voy a morir.
"Mano, me fui pa' la playa sin un bolívar y encima se me murió el teléfono. Cuando cayó la noche y no tenía cómo devolverme, quedé jodido fino."