Se usa para hablar de la bulla y el vacilón cuando la gente se pone a bromear, hacer payasadas y armar relajo. Puede ser algo sano y divertido o un desorden que ya se va de las manos, según el tono. Vamos, que empezó la risa y terminó todo el mundo metido en la chacota.
En Ayacucho se usa para hablar de un desmadre bien sabroso, cuando todo se vuelve bulla, chisme, risas y gritos por cualquier pleito o situación chistosa. Es ese momento en que nadie se toma nada en serio y todo el mundo mete su cuchara. La chacota puede empezar por una tontería y terminar en show para todo el barrio.
Se usa para decir que algo se volvió un desorden lleno de risas, tallas y cero seriedad. Puede ser una reunión, una pega o hasta una clase que se fue al carajo porque todos están webiando. No siempre es algo malo, a veces es simplemente que el ambiente está tan relajado que nadie pesca nada. Y hay que admitir que a veces la chacota salva el día.