En Apurímac se usa para describir a la persona terca que no entra en razón ni a palos, aunque le expliques las cosas con dibujitos y paciencia de santo. Es medio cariñoso, medio regañón, como decirle cabezón con amor. Sirve para ese pata que siempre hace lo que le da la gana aunque ya la haya cagado antes.

"Ese Luchito es más porfiado que una mula, le dije que no baje al río lloviendo y ahí está, metido hasta las rodillas, buscando botellas como si fueran oro para venderlas en la feria del domingo."

En Puerto Rico se usa para describir a alguien bien terco, que se emperra con su idea y no la suelta ni aunque vea que está metiendo la pata. Discute por deporte, le encanta llevar la contraria y se queda pegado en lo mismo. Es como decir cabezón, pero con más sabor boricua y un poquito de drama extra.

"Nena, deja de ser tan porfiada y ponte el cinturón, que esto no es la guagua de la escuela y yo no soy chofer de la AMA."

En Santiago del Estero, porfiado es el terco de manual, el que se emperra y no afloja ni aunque le muestres pruebas con dibujitos. Insiste, discute y vuelve a insistir, convencido de que tiene razón sí o sí. Puede sonar medio en broma o medio en reto, según el tono. Y sí, a veces da risa de lo cabezón.

"Mirá al Nito, re porfiado, insiste que si ponés una cuchara en la heladera se enfrían las peleas familiares. Ya armó un PowerPoint y todo, y nadie le da bola."

Se le dice a alguien que es terco de narices, que se emperra en su idea y no hay manera de bajarlo del burro. Insiste, insiste y al final te cansas tú antes que él. En Barcelona suena un pelín viejuno, pero se entiende perfecto y queda fino para soltarlo con retranca.

"El Jordi está porfiado con que el GPS va mal y nos hace dar vueltas por Gràcia. Le dices que mire el mapa y nada, sigue erre que erre como si fuera el míster."

En Mendoza, decir que alguien es porfiado es llamarlo terco, cabezadura, de los que se emperran y siguen insistiendo aunque ya quedó clarito que no va a funcionar. Se usa para el asado, para el laburo y para la vida en general. A veces es admirable, pero muchas veces es puro porfiar al pedo.

"El Tito es re porfiado, no prende el asador ni con viento zonda y ahí lo tenés, soplando el carbón y tirándole cualquier cosa, como si fuera alquimia. Dale, hermano, usá un encendedor y listo."

En Valencia se le dice porfiado a quien es terco y cabezón, el típico que se emperra en hacerlo a su manera aunque le digas veinte veces que así no toca. No siempre es insulto, a veces es medio en broma, pero lleva ese puntito de cabezonería. Vamos, que si se le mete algo en la cabeza, no hay quien lo saque.

"Toni, que no le pongas chistorra a la paella, collons. Y el tío venga a insistir, que si lo ha visto en internet y que queda brutal. Menudo porfiado."

En Tenerife, decir que alguien es porfiado es llamarlo terco, cabezota, de los que se emperran y no hay quien los saque de ahí. Insiste aunque le estén diciendo por activa y por pasiva que no, y encima se pica si le llevas la contraria. Vamos, que si se le mete algo en la cabeza, ya puedes sentarte.

"El Adán es tan porfiado que se empeñó en surfear con bandera roja y diciendo que él controla. Acabó revolcado y aún tuvo cara de soltar: si es que el mar me tiene envidia."

En Montevideo se le dice porfiado al que se emperra con una idea y no hay forma de moverlo, aunque le muestres pruebas, le expliques con calma o le caiga la realidad en la cara. Es terco, cabezón, insistente. A veces da bronca, pero otras te da risa porque no afloja ni a palos.

"Mirá al Juancho, sigue porfiado con que los tomates vienen de la luna porque tienen cráteres. Le mostrás un documental y te dice que es propaganda, qué tipo bravo."

En el Chaco, porfiado es el terco de manual, el que se emperra y no afloja ni aunque le muestres pruebas, le ruegues o se le venga el mundo encima. Insiste, discute y vuelve a intentar como si fuera deporte. No siempre es mala onda, a veces es pura cabeza dura. Y sí, cansa, pero tiene su encanto.

"Che, Martín es re porfiado: le dijimos que no vaya al río con tormenta y cayó igual, con piloto y reposera, jurando que iba a pescar un surubí gigante."

En La Paz, porfiado es el terco de manual, el que se emperra y no cambia de idea ni aunque le falte el aire por el soroche. Se usa para alguien insistente, cabezota y medio necio, pero a veces con cariño, como diciendo este no afloja ni a palos. Y sí, suele dar risa verlo tan seguro.

"El Willy está porfiado con que no le da soroche y se sube al minibús cantando, con su mate en mano, como si el Illimani fuera el patio de su casa."

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