En Caracas se dice cuando alguien se queda con la mejor parte de un trato, un negocio o un reparto, casi sin despeinarse. Es como “llevarse la tajada” o “salir ganando” mientras los demás quedan viendo un chispero. Suele llevar un puntico de envidia o admiración, porque el pana la hizo fácil.
En Jalisco se usa para hablar de repartir algo que se consiguió entre todos, casi siempre dinero, comida o algún botín sabroso. Es como decir que se va a hacer justicia con la repartición, que nadie se quede mirando nomás. Suena chistoso, pero cuando toca partir el queso todos se ponen bien vivos.
Expresión muy de Sinaloa que se usa cuando alguien quiere soltar el chisme sabroso y ponerse al día con todo lo que ha pasado. Es como sentarse a platicar largo y tendido de la vida ajena, con detalles, risas y uno que otro veneno. Básicamente es compartir la información más reciente, pero con todo el sabor culichi.